DETROIT -- Felipe Alou no debió hurgar mucho para explicar el origen de que los Gigantes de San Francisco ahora estén celebrando su segundo campeonato de la Serie Mundial en tres años.

El dominicano, asesor de la gerencia del equipo recordó que, hace una década, San Francisco tenía a un solitario pelotero --Pedro Féliz-- que había surgido del seno del equipo.

En cambio, los Gigantes que el domingo completaron una barrida ante los Tigres de Detroit tenían una fisonomía distinta, con una decena de peloteros que se formaron en su organización.

Ahí estaba Pablo Sandoval, el tercera base de Venezuela que fue galardonado como el Jugador Más Valioso tras batear tres jonrones en un juego y redondear un promedio ofensivo de .500.

También figuró Matt Cain, el abridor que cubrió siete innings en el cuarto partido, y Buster Posey, el receptor que pegó un jonrón de dos carreras. Y qué decir de Sergio Romo, el cerrador que le pasó una recta a Miguel Cabrera para un strike cantado con el que selló el título.

"Dependíamos de agentes libres, los Barry Bonds. Pero, hace una década, esta organización tomó la decisión de desarrollar sus propios jugadores", resaltó Alou, ex jugador y manager de los Gigantes. "Y ahora tienes a los Sandoval, Posey, (Brandon) Belt, nuestra rotación (Cain, Lincecum, Madison Bumgarner, Ryan Vogelsong).

"Esto va para rato", añadió. "Con una cantera de jugadores de las menores, este equipo siempre estará en la pelea".

En una era de enorme paridad en las Grandes Ligas, los Gigantes han encontrado un rico yacimiento con su fórmula de darle énfasis al desarrollo de sus propios jugadores, pitcheo dominante y tener acierto para adquirir refuerzos.

Y, por su supuesto, la sobria conducción de su piloto Bruce Bochy, nuevamente avezado para mover las fichas de un equipo que prendió sus motores en el mes de octubre y con una extraordinaria personalidad para salir triunfante de cinco partidos en los que se jugaron la vida.

"Lo más especial de esta conquista fue la forma como lo logramos", dijo Marco Scutaro, el segunda base venezolano cuyo hit en la décima entrada empujó la carrera decisiva de la victoria 4-3 en el cuarto duelo. "Siempre estuvimos contra la pared y en todo se perseveró".

Scutaro fue adquirido en la fecha límite de cambios y su aporte fue inmenso al convertirse en el Más Valioso de la serie de campeonato de la Liga Nacional.

"Jugamos con mucha determinación y corazón, entendimos la posición en que estábamos", destacó el jardinero central Angel Pagán. "Jugamos como si no hubiese un mañana y cuando llegamos a la Serie Mundial mantuvimos la misma actitud".

Los Gigantes tal vez sean un equipo subestimado, pero el derroche de aplomo desplegado en las últimas tres semanas es difícil de medir.

En cuanto a una perspectiva histórica, el séptimo campeonato en la historia de la franquicia es notable.

Huelga mencionar que ningún equipo de la Liga Nacional había barrido un Clásico de Otoño desde los Rojos de Cincinnati en 1990. Ningún equipo del Viejo Circuito había ganado dos títulos en un período de tres años desde los Rojos de Cincinnati, la Gran Maquinaria Roja, en 1975-76.

Y aún hay más: San Francisco es apenas el quinto club en la historia y primero desde San Luis en 1982 que se consagra tras quedar último en las mayores en cuanto a jonrones conectados.

"La verdad es estoy estupefacto de que hemos ganado dos Series Mundiales en estos tres años", indicó Bochy. "Estoy sin palabras".

Bochy fue un experto ajedrecista con sus movimientos para atrapar el título en 2010, y en esta campaña --la 18va en su carrera como piloto-- respondió con serenidad a diversas adversidades.

 • Su brillante pericia para manejar el bullpen: Se quedó sin los servicios del cerrador Brian Wilson en abril tras someterse a una operación en el codo. Primero dispuso de Santiago Casilla para encargarse del noveno inning y al final terminó con Romo, quien se anotó tres rescates en la Serie Mundial.

 • Saber decir las cosas como son, sin herir el ego de sus estrellas. Tim Lincecum, ganador de dos premios Cy Young, aceptó sin complejos la asignatura de relevista en la postemporada tras una mala campaña. Tras ser relegado a la banca por un decepcionante 2010, Sandoval asumió con seriedad la exigencia de Bochy para trabajar en su condición física.

 • No dejó que el equipo se desinflara tras perder a Melky Cabrera, su mejor bateador al ser suspendido 50 juegos por dopaje el 15 de agosto. También tuvo mucha paciencia para permitir que el inicialista Belt y el torpedero Brandon Crawford se asentaran en sus posiciones.

"Es alguien que te dice las cosas en el momento apropiado", dijo Sandoval. "Yo aprendí de lo malo".

¿Cómo un equipo con una producción ofensiva tan escasa llegó tan lejos?

Puro pitcheo. La efectividad de sus lanzadores en la Serie Mundial fue de 1.42, apenas dos innings estuvieron en desventaja, y limitaron a un promedio de bateo de .159 a los Tigres. Consiguieron cuatro blanqueadas dentro de la racha de siete victorias en fila que les permitió remontar un déficit contra los Cardenales en la serie de campeonato y luego conquistar el Clásico de Otoño.

"Es realmente increíble lo que han conseguido", dijo Bochy, traspasando el crédito a sus jugadores. "En cuanto a este club, se usan muchos los términos de `trabajo en equipo', `unión de equipo' y `jugar como equipo' y se emplean a la ligera, pero fue exactamente lo que hicieron. Dejaron a un lado los individualismos y le dieron prioridad al club. Pusimos a gente en diversos papeles y nadie se quejó. Esa es la única manera de lograrlo".