Yorvit Torrealba. (Darron Cummings/AP)

SCOTTSDALE, Arizona - Mientras los Rockies de Colorado se sometían a la rutina diaria del spring training, en Venezuela se conocía la noticia del fallecimiento del Presidente Hugo Chávez, quien cayó víctima de un cáncer que lo afectaba desde hace aproximadamente dos años.

Los Rockies cuentan con diez jugadores de ese país, actualmente con siete de ellos en el campamento ubicado en Salt River Fields: los catchers José González, Yorvit Torrealba y Gustavo Molina; el infielder Jonathan Herrera, el jardinero Rafael Ortega y los lanzadores Rafael Betancourt y Edgmer Escalona. Los ausentes se encuentran concentrados en Florida con el resto de la selección venezolana para el Clásico Mundial de Béisbol, a saber, el jardinero Carlos González, el receptor Ramón Hernández y el pitcher Jhoulys Chacin.

Para ellos, fue buscar teléfonos celulares para conocer a través del Internet la situación de su país natal. Expresando sus llamados a la calma y mostrando preocupación por sus núcleos familiares, estos peloteros mostraron interés en lo sucedido.

"Definitivamente el fallecimiento de un ser humano no es motivo para alegrarse", dijo Herrera, nativo de la occidental ciudad de Maracaibo. El jugador del cuadro también leía información en su Smartphone. "Es una situación para tomar con calma y con respeto, por supuesto estamos preocupados por nuestros seres queridos que están allá. Solo nos toca pedir a los venezolanos que mantengan la cordura, que es lo que necesitamos en momentos como este".

"Esta es una situación difícil, no quiero que mi país se vea en una situación de violencia, donde el caos se apodere de las calles", dijo Torrealba. "La familia está allá, nuestros pensamientos están con ellos, queremos que todo se desarrolle en un clima de paz y tranquilidad".

"Mi principal preocupación es que podamos resolver el tema de la inseguridad que nos ha azotado durante tiempo", prosiguió Torrealba. El cátcher de la central población de Guarenas conoce el ser víctima de la delincuencia de primera mano: su hijo y su suegro fueron secuestrados en 2009, siendo liberados sanos y salvos.

Este tema se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza de los venezolanos, siendo reflejado a nivel mundial por las situaciones en las que se han visto involucradas sus jugadores de béisbol, principales motivos de orgullo para la nación suramericana, que los ve como principales protagonistas de la actualidad diaria, y sus hazañas son relatadas de forma constante en los medios de comunicación, siendo entonces presas codiciadas de los malhechores.

La epidemia de los secuestros llegó a un punto cumbre cuando en noviembre de 2011 el cátcher de los Nacionales de Washington Wilson Ramos fuese también víctima de ese mal; siendo rescatado luego de 72 horas en cautiverio. Hace dos días, la familia del pitcher de los Tigres de Detroit Brayan Villarreal pudo salvarse de ser raptados. "Hay que buscar una solución al tema de la inseguridad. La inseguridad, hay que dar mayor protección a los ciudadanos en las calles", insistía Torrealba.

Para estos jugadores de béisbol, representantes de su país en tierras ajenas, no había mayor prioridad que conocer de los suyos y esperar que la incierta situación venezolana se pueda resolver de forma pacífica y dentro del marco de la ley.