El traer de regreso a la organización a John Farrell (izq) estuvo entre las grandes transiciones que Ben Cherington (der) hizo.

BOSTON -- En agosto del 2012, los Medias Rojas iban rumbo a su primera temporada de más de 90 derrotas desde 1966 y la primera edición sotanera del equipo desde 1992.

Con el manager Bobby Valentine al frente, Boston había caído a lo más bajo. Pero ese mes, Ben Cherington -- sucesor de Theo Epstein como gerente general -- ejecutó un cambio que permitiría que Patirrojos se recuperaran de manera dramática y que en cuestión de un año ganaran el 13er banderín de la Liga Americana en la historia de la franquicia. Desde el miércoles disputarán la Serie Mundial contra los Cardenales de San Luis.

El día 25 de aquel agosto, los Medias Rojas acordaron enviar a los Dodgers al mexicano Adrián González, Carl Crawford, Josh Beckett y Nick Punto por James Loney, el boricua Iván de Jesús Jr., Allen Webster, el dominicano Rubby de la Rosa y Jerry Sands. Pero desde el punto de vista de Boston, la clave no fue los nombres que llegaron desde Los Angeles -- obviamente los Dodgers habían sacado la mejor parte en ese sentido -- sino otro aspecto de la transacción a la que accedieron los azules.

Los Dodgers, con nuevos dueños dispuestos a gastar lo que fuera necesario desde su óptica, acordaron hacerse cargo de los pesados contratos de González, Crawford y Beckett para "liberar" a la gerencia de Boston de más de US$250 millones de nómina. Esencialmente, fue un nuevo comienzo para Cherington y los propietarios de los Medias Rojas.

"Fue la decisión de reiniciar", dijo el presidente de los Medias Rojas, Larry Luchhino. "(Ese cambio) nos dio la capacidad de hacerlo. Pero aún teníamos que encontrar a los jugadores indicados y gastar el dinero de manera exitosa. Ben Cherington hizo un gran trabajo con las adquisiciones que hicimos en la temporada muerta".

Durante el invierno del 2012-13, Cherington firmó a Shane Victorino (tres años, US$39 millones) y Mike Napoli (un año y US$5 millones), además de darle una extensión de contrato de ocho años y US$110 millones al segunda base Dustin Pedroia.

Otras adiciones cruciales fueron las de Jonny Gomes, David Ross, Stephen Drew, Ryan Dempster y Koji Uehara, entre otros.

Hubo una transacción especial realizada por Cherington: Traer de regreso a la organización a John Farrell, ex coach de pitcheo del equipo, en un canje con los Azulejos para que el entonces dirigente de la novena canadiense ocupara el mismo cargo en Boston. Además de Farrell, bien familiarizado con los lanzadores principales de los Patirrojos, llegó como coach de pitcheo el boricua Juan Nieves, quien también hizo un sólido trabajo con el cuerpo monticular.

"Tener esa relación anteriormente con John Farrell hizo más fácil todo para los muchachos que habían estado aquí con él (como instructor de pitcheo)", dijo el abridor Clay Buchholz, quien junto a Jon Lester y John Lackey había sido pupilo de Farrell. "También los otros que llegaron habían estado en organizaciones ganadoras.

"Eso es lo que se requiere para ganar", continuó el derecho. "Hay que contar con gente que sabe lo que hay que sentir. Si hay una mala racha, no es gran cosa. Hay otro juego mañana o pasado mañana".

Los Medias Rojas pasaron de 69 victorias en el 2012 a 97 en el 2013. La temporada pasada su efectividad colectiva fue de 4.79, mientras que este año fue de 3.79. Del 2012 al 2013, fueron de 734 carreras anotadas a 853-líderes en Grandes Ligas.

Pero más allá de los números, el cambio de actitud y la idea de un nuevo comienzo fueron cruciales en el repunte de Boston.

"Yo sí sabía que cuando escogieron al dirigente que tenemos, a John, que las cosas iban a cambiar", dijo el bateador designado de los Medias Rojas, el dominicano David Ortiz. "No me imaginé que iban a cambiar tanto como hasta ahora, pero yo sabía que íbamos a tener una buena temporada".

Un abril con marca de 18-8 puso el tono positivo para los Patirrojos del 2013, que se pasaron 164 días en el primer lugar del Este de la Liga Americana. Nunca perdieron más de tres partidos consecutivos y nunca estuvieron a más de tres juegos de la cima de su división.

"Para mí fue especial desde el primer día que llegué a los entrenamientos", dijo Victorino, cuyo jonrón con bases llenas el sábado en el decisivo Juego 6 propulsó a Boston a una victoria sobre Detroit en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. "Llegamos con la mentalidad de que íbamos a dar lo mejor que teníamos.

"Había que agotar un turno a la vez, con un pitcheo a la vez y un juego a la vez desde los entrenamientos. Y eso ha continuado".

La "química" se ha visto como una clave en los predios de Boston, gracias a la sangre nueva que trajo Cherington.

"Ben tenía un plan", dijo Pedroia. "Al principio la gente podía cuestionar esto o aquello, pero él buscó a peloteros a quienes les importa ganar. No les importa qué hacen a nivel individual.

"Creyeron en la filosofía colectiva y aquí estamos".

Está claro que nada de eso hubiera sido posible sin el dinero ahorrado a raíz del cambio con los Dodgers aquel 25 de agosto.

"Eso nos dio mucha flexibilidad", dijo Farrell. "Y nos permitió tener en la mira a jugadores que pensábamos encajarían bien en Boston, tanto a nivel de talento como personalidad.

"(Ha sido notable) el trabajo que han hecho Ben y su staff para identificar a esos muchachos. Probablemente la clase de personas que hemos traído sea tan gratificante como los mismos éxitos en el terreno".