BOSTON -- Desde el primer momento que John Farrell se dirigió los jugadores de los Medias Rojas de Boston al iniciar la pretemporada fue olvidar todo el drama y calamidades de los últimos dos años.

El mensaje de Farrell caló de inmediato.

"Como dije, desde el primer día, el cuerpo no funciona si la mente no funciona. Y nuestro mánager es excepcional", dijo David Ortiz, el Jugador Más Valioso de la tercera Serie Mundial que se adjudican los Medias Rojas desde 2004.

"Apenas llegamos a Fort Myers, (la sede de pretemporada del equipo en Florida), sabía el libreto de la película, lo único que teníamos que hacer era oprimir el botón de `play', añadió el jardinero Jonny Gomes.

Boston se convirtió en apenas en el segundo equipo en la historia de las Grandes Ligas que se proclama campeón al año siguiente de haber terminado en el último lugar de lugar, calcando lo hecho por los Mellizos de Minnesota en 1991. Su foja de 69-93 dejó un porcentaje de .426. Ningún club había ganado la Serie Mundial la temporada posterior tras tener un porcentaje tan bajo.

Tonificados por el cambio de timonel, renovada camarería en su camerino y las acertadas contrataciones realizadas por el gerente general Ben Cherington, los Medias Rojas acumularon la mayor cantidad de días (158) en la cima de su división en la Liga Americana y encadenaron rachas de más de tres derrotas seguidas por apenas segunda vez en los 113 años de existencia de la franquicia.

Con sus tres campeonatos desde 2004, esta franquicia puede presumir que es la número uno de la última década, algo fascinante al considerar que hasta hace era sinónima de agónicas debacles.

Estos son cinco factores que permitieron a los Medias Rojas ganar la octava corona de su historia:

El CANJE

La primera pista se remonta al 23 de agosto de 2012, cuando Cherington encontró en los Dodgers de Los Angeles la parte interesada para quitarse de encima de Adrián González, Carl Crawford, Josh Beckett, además de Nick Punto, por James Loney, Iván De Jesús hijo, Allen Webster, Rubby De La Rosa y Jerry Sands.

Con nuevos dueños, los Dodgers se hicieron responsables de prácticamente casi todo el monto de algo más de 275 millones de dólares que los Medias Rojas le debían a González y Crawford, peloteros de simplemente no pudieron encajar en la olla de presión que es Boston.

Al ahorrarse unos 265 millones, Cherington puso manos a la obra en un remozamiento de la nómina, fichando a siete agentes libres (Gomes, Shane Victorino, Mike Napoli, Stephen Drew, David Ross, Ryan Dempster y Koji Uehara ) que costaron unos 100 millones. El más caro fue Victorino, con un contrato de tres años por 39 millones de dólares.

El pacto ofrecido a Victorino fue criticado en su momento debido a que venía de una temporada en la que su OPS se desplomó 143 puntos porcentuales. Pero el jardinero derecho repuntó esta campaña (.292 en promedio al bate) y ganó un Guante de Oro. También puede presumir de haber bateado de hits clave en victorias que sentenciaron dos series de postemporada: un grand slam ante Detroit en la final de la Liga Americana y un doble de tres carreras contra San Luis en el Clásico de Otoño.

Ahora muchos quieren copiar la fórmula de Cherington, contratos que pueden tener salarios anuales muy altos, pero de corto plazo.

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EL NÚCLEO

Napoli, Gomes, Ross y Victorino fueron los impulsores de la idea de dejarse crecer las barbas, símbolo de armonía. Pero la realidad es que los Medias Rojas pudieron pasar de 93 derrotas a 97 victorias en un año fue porque aún disponían de un núcleo de talento establecido en Ortiz, el segunda base Dustin Pedroia, el jardinero Jacoby Ellsbury, así como los pitchers abridores Jon Lester, Clay Buchholz y John Lackey.

La cohesión fue innegable, dejando atrás el escandaloso episodio de los lanzadores (Beckett, Lester y Lackey) que en el transcurso de los juegos se iban al camerino para tomar cerveza y comer pollo frito.

"Hubo un ambiente diferente, un ambiente positivo y ahora vemos la consecuencia, la dicha de ganar una Serie Mundial", valoró el puertorriqueño Juan Nieves, el coach de pitcheo que Farrell trajo de los Medias Blancas. La efectividad de los lanzadores fue de 3.79, casi una carrera menos a la pasada campaña y la mejor del equipo en 11 años.

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MENOS LESIONES

En medio de lo que el tumultuoso ciclo de Bobby Valentine, marcado por presuntos mensajes de texto a los dueños quejándose del mánager, los Medias Rojas sufrieron en 2012 con las lesiones. Ortiz, Pedroia, Ellsbury y varios lanzadores padecieron lesiones. En total, 24 jugadores (13 con la etiqueta de haber seleccionados al Juego de Estrellas) estuvieron lesionados y emplearon una cantidad récord de 56 jugadores en su nómina a lo largo de la campaña.

"Gracias a Dios, por habernos mantenidos sanos todo el año", dijo Ortiz, quien se perdió buena parte de la segunda mitad por una lesión en el talón del pie derecho. "No tuvimos tantas lesiones como en años anteriores".

Y cuando sufrieron bajas, el roster armado por Cherington tenía la flexibilidad para cubrir ausencias. El japonés Uehara, jugador más valioso de la serie de campeonato de la Americana, quedó como el cerrador luego que Joel Hanrahan y Andrew Bailey causaron baja.

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PACIENCIA AL BATEAR

Ningún otro equipo en las mayores vio más lanzamientos que los Medias Rojas este año. Los 25.671 que recibieron durante la temporada regular superaron por 640 al siguiente equipo. Si bien batieron el récord de ponches en una postemporada, el truco de Boston fue hacer trabajar a los abridores contrarios, elevar sus cuentas y atacar a sus relevistas.

El trío de ases de Detroit --Justin Verlander, Max Scherzer y Aníbal Sánchez-- sufrió con esto.

"Implacables". Esa fue la frase con la que Farrell describió el método paciente de los Medias Rojas.

"Te hacen trabajar más de la cuenta. Esperan que cometas el primer fallo y, de repente, tienen un gran inning", comentó John Mozeliak, el gerente general de los Cardenales.

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TALENTO PROPIO

Los Medias Rojas también saben producir su propio talento. Nueve integrantes de su roster en la Serie Mundial surgieron de sus propias filas, incluyendo a Lester y Pedroia. Los novatos Xander Bogaerts y Brandon Workman emergieron en la recta final para convertirse en piezas complementarias para el cuadro interior y bullpen. La agencia libre podría marcar la salida de Ellsbury, el inicialista Napoli y el torpedero Drew, pero tienen prospectos en condiciones de tapar esas posiciones como el jardinero Jackie Bradley hijo, el lanzador Allen Webster y Bogaerts.