Yasiel Puig. (AP)

LOS ANGELES - Si causar un impacto desde el primer momento de una carrera en Grandes Ligas hasta el último partido de la temporada son criterio para el premio a Novato del Año, hay que tomar en cuenta a Yasiel Puig.

El cubano fue ascendido de Doble-A Chatttanooga al equipo grande de los Dodgers el 3 de junio, cuando Los Angeles se encontraba en el sótano del Oeste de la Liga Nacional. Puig conectó cuatro jonrones en sus primeros cinco juegos. Para fines de junio, no sólo era el Novato del Año, sino también Jugador del Mes en el Viejo Circuito. El jardinero fue el primero en la historia en ganar ambos galardones en su primer mes en la Gran Carpa.

Para ese entonces los Dodgers iban rumbo al mejor repunte dentro de una misma campaña en los anales de la franquicia. Dicho logro no fue sólo debido a Puig, pero tampoco hubiese sido posible sin el novato.

Puig bateó .436 con slugging de .713 ese mes. Sus 44 hits fueron un récord para un novato de los Dodgers en Los Angeles en un solo mes y representaron la segunda mayor cantidad en la historia, detrás de los 48 de Joe DiMaggio.

Por supuesto, Puig no mantuvo ese paso y terminó la temporada con promedio de .319, 19 cuadrangulares y 42 impulsadas en 104 encuentros. Los Dodgers tuvieron marca de 66-38 en juegos con la participación de Puig. Su promedio fue el mejor de un novato de Los Angeles desde que James Loney bateó .331 en el 2007. Disparó la segunda mayor cantidad de vuelacercas para un novato de los Dodgers, detrás de Mike Piazza (35) en 1993.

Puig se convirtió en un favorito de los fanáticos de Los Angeles, debido a su estilo de tanta energía y de tomar riesgos en el terreno de juego. El legendario narrador de los Dodgers, Vin Scully, le dio el apodo de Wild Horse (Caballo Salvaje). "Su energía fue contagiosa", dijo el manager del equipo, Don Mattingly.

Dicha energía también ha resultado en llamadas de atención de parte de algunos compañeros y del staff de coaches, a raíz de los inevitables errores que vienen de un novato con menos de un año de preparación en liga menor.

"Aceptamos lo malo con lo bueno", dijo Mattingly.

Puig llegó tarde para un partido en Miami y fue multado. Antes de eso había sido sentado por un berrinche en el dugout en medio de un bajón ofensivo. En otra ocasión, fue sacado de un juego por una falta de concentración. Fue expulsado de un encuentro contra los Diamondbacks por su participación en una trifulca. Y en los playoffs, enfureció a los umpires al quejarse de manera demostrativa sobre la apreciación de bolas y strikes.

Entonces, aún hay elementos que pulir.

Sin embargo, el talento de Puig y sus cinco herramientas del béisbol que no se ven en un prospecto de los Dodgers tal vez desde que el Salón de la Fama boricua Roberto Clemente perteneció al sistema de liga menor del equipo. El cubano quemó la Liga del Cactus y bateaba .313 con ocho jonrones, 12 dobles, tres triples, 37 impulsadas y 13 bases robadas por Chattanooga en 40 juegos cuando fue subido.

Puig firmó como agente libre con los Dodgers en el 2012 por siete años y US$42 millones. Dicho monto fue considerado excesivo en el momento de la firma, pero la gerencia de Los Angeles quería bateadores de impacto en su finca y quería enviar el mensaje de que ya no se iba a ignorar al talento internacional.

Con una corpulencia similar a la de Bo Jackson, Puig tiene poder, velocidad, habilidad de atrapar la bola y un gran brazo. Pero al haber jugado Puig en Cuba antes de firmar, nadie sabía exactamente qué traía.

El cubano apreció hace cuatro años en el radar del escucha Mike Brito, quien junto al vicepresidente de scouts de los Dodgers Logan White observó batear al cubano en la Ciudad de México. Eso fue el inicio del esfuerzo que al final resultó en la firma del joven.