Robinson Canó fue presentado en Seattle. (Ted S. Warren)

SEATTLE -- Robinson Canó parecía ser el próximo pelotero que usaría el uniforme a rayas de los Yanquis durante toda su carrera, con todo listo para seguir los pasos de mentores como Jeter, Posada y Rivera.

Y entonces, los Marineros de Seattle lo deslumbraron con una oferta que garantizaba el futuro de su carrera y su seguridad financiera de una manera que Nueva York nunca estuvo cerca de igualar.

"Yo estaba buscando un contrato con el que simplemente pudiera jugar y concentrarme en el juego y no estar preguntándome si tendría trabajo a los 37 o 38 años. ¿Podré jugar?" dijo Canó. "En Seattle tengo la oportunidad. ¿Voy a seguir trabajando duro? Sí. ¿Aún más duro? Sí. Voy a dar lo mejor de mí y jugar de la misma manera que estaba jugando en Nueva York. Voy a salir y hacer lo mío y ganar partidos".

El intermedista dominicano nunca dejó de sonreír el jueves mientras lo presentaban como el estelar segunda base de los Marineros. Tenía 240 millones de razones para sonreír después de firmar un acuerdo que igualó el cuarto más grande en la historia del béisbol. Ahora cuenta con seguridad para los próximos 10 años a sabiendas de que a sus 31 años probablemente nunca pasará por el proceso de tener que buscar otro contacto.

Canó y su equipo de negociación hablaron elogiosamente de trabajar con los Marineros y con su gerente general Jack Zduriencik. Pero el dominicano sintió que los Yanquis se rezagaron en sus esfuerzos por mantenerlo.

Cuando le preguntaron si alguna vez pensó que se iría de Nueva York, Canó dijo: "Honestamente, no". Más tarde, añadió que nunca sintió que los Yanquis lo quisieran de vuelta.

"No sentí respeto. No tuve respeto de ellos y no vi ningún esfuerzo", señaló.

La máxima oferta de los Yanquis fue 175 millones dólares por siete años. Canó dijo que no quería pasar por el proceso de contratación a mediados o finales de sus treintas. La voluntad de Seattle para elevar el contrato a 10 años, y el enorme compromiso monetario, sellaron el acuerdo.

El representante del pelotero dominicano, Brodie Van Wagenen de CAA Baseball, dijo que se alcanzó un acuerdo el pasado jueves por la noche, cuando las partes se reunieron durante tres horas.

Seattle era uno de los tres equipos que Canó estaba considerando, pero Wagenen no identificó a los demás.

Canó había jugado toda su carrera con los Yanquis de Nueva York. Elegido en cinco ocasiones al Juego de Estrellas, el dominicano disputó 160 partidos la campaña pasada, y bateó .314, con 27 jonrones y 107 remolcadas.

Nueva York tuvo marca de 85-77 la temporada pasada y se perdió los playoffs apenas por segunda ocasión en 19 años. Seattle tuvo récord de 71-91, y no juega en la postemporada desde 2001.

Sólo los dos contratos firmados por Alex Rodríguez --el primero con Texas, y luego con los Yanquis-- y el pacto de Joey Votto con Cincinnati superan el acuerdo de Canó. Albert Pujols también fichó por 240 millones con los Angelinos de Los Angeles.

Canó ganará 24 millones por temporada entre 2014-23, y el contrato incluye bonificaciones por galardones. Es el quinto contrato que supera los 200 millones en la historia de Grandes Ligas.

"Hemos sido fieles a nuestro plan de armar nuestra organización desde las bases, con el draft amateur y el desarrollo de jugadores, y ahora tenemos la oportunidad de sumar una estrella a través de la agencia libre", señaló en un comunicado el gerente general de Seattle, Jack Zduriencik.

Canó ha sido uno de los peloteros más constantes en las mayores en las siete últimas temporadas, y se perdió apenas 14 de 1.120 partidos desde 2007. Sus promedios de bateo son de .309, con 24 cuadrangulares y 97 remolcadas por temporada.