Starlin Castro y Alfonso Soriano (derecha).

NUEVA YORK -- Si mencionas al toletero dominicano de los Yankees, Alfonso Soriano, el compatriota de éste, Starlin Castro, sonríe inmediatamente.

Cuando el torpedero de los Cachorros subió a las Grandes Ligas en mayo del 2010 a los 20 años de edad, Soriano, en aquel entonces en su cuarto año con los Cachorros y en su 12da campaña en la Gran Carpa, recibió al joven infielder en su hogar en Chicago. La invitación no fue por petición del equipo ni porque sean coterráneos, sino porque eso fue lo que los jugadores de los Yankees hicieron con Soriano cuando él llegó a las Mayores en 1999.

Soriano y Castro compartieron más que un techo; eran inseparables. Entrenaban juntos, bateaban juntos y comían juntos.

"Fue una especie de padre", señaló Castro acerca de su ex compañero, a quien verá de nuevo cuando los Cachorros visiten a los Yankees para una serie en el Yankee Stadium.

"No todos pueden contar con alguien que les de la bienvenida a su hogar", manifestó Castro. "No tuve que pagar por nada en absoluto".

No fue solamente con Castro. En cada gira del equipo, Soriano invitaba a cenar a todos los jugadores latinos de los Cachorros y nunca dejó que nadie más pagara.

"Hablaba de cosas buenas, de lo que podíamos aprender sobre el juego", señaló Castro sobre las conversaciones mientras comían. "Es un muchacho inteligente. Hablaba de las cosas a las que le debíamos poner atención. Aquí lo extrañamos".

Al hablar de Soriano, el receptor dominicano Welington Castillo también sonríe.

"Siempre quieres estar cerca de alguien que pueda ayudarte en todo -- en tu vida cotidiana, en los juegos", dijo Castillo. "Fue una persona especial para todos los jugadores latinos".

Antes del arranque de la temporada Soriano también se comunicó con el jardinero quisqueyano de los Cachorros, Junior Lake, de 24 años de edad.

"Me dijo que hiciera todo lo posible para seguir jugando fuerte todos los días", manifestó Lake con una sonrisa. "Valoré bastante eso".

Todas esas sonrisas son sinceras y son un reflejo de lo que Soriano significó para los latinos jóvenes en los Cachorros. Fue su mentor, su inspiración, su ejemplo y su amigo.

En siete campañas con Chicago, Soriano, de 38 años de edad, bateó .264 con 181 cuadrangulares, 526 impulsadas y 70 estafadas. Parece que esas estadísticas nunca fueron suficiente para los seguidores del equipo, quienes tuvieron expectativas bastante altas con el guardabosque al firmar un contrato de ocho años y US$136 millones luego de un año con 40 jonrones y 40 bases robadas con los Nacionales en el 2006. Si Soriano se frustró por los abucheos cuando no daba la cara en un momento crucial, nunca lo demostró.

"Pienso que hizo un excelente trabajo al no dejar que le afectaran las críticas", señaló el inicialista de los Cachorros, Anthony Rizzo. "Se trata de ser un profesional. La mayoría de estos contratos son otorgados por lo que hiciste en los años anteriores, y en mi opinión la carrera de Soriano es digna del Salón de la Fama".

Castro, de 24 años de edad, está tratando de aplicar las lecciones que aprendió de Soriano y sigue de cerca a los jóvenes del equipo, como el cotizado prospecto puertorriqueño Javier Báez.

"Quiero hacer por Báez lo que Soriano hizo por mí", expresó Castro. "Si tenías una pregunta -- no solamente acerca del béisbol, sino sobre cualquier cosa personal -- él te escuchaba como si fueras su hijo. Es una gran persona".

¿Qué clase de amigos son? Soriano es el padrino de Starlin Jr., el hijo de un año de Castro.

"Hemos platicado y me ha dicho que éste puede ser su último año", dijo Castro acerca de Soriano. "Me dijo que si se sentía bien y si su rodilla estaba bien, jugaría dos temporadas más".

Si Soriano sigue en acción hará sonreír a muchas personas.