Carlos Gómez (AP)

Una de las muchas cosas buenas acerca del encendido comienzo de temporada de los Cerveceros es que los reflectores brillan aun más sobre su talentoso jardinero central, Carlos Gómez. Si el dominicano no es el mejor pelotero a la defensa de todo el béisbol, ciertamente está dentro de la conversación, junto al torpedero curazoleño de los Bravos, Andrelton Simmons, y otros pocos más.

Entonces, comencemos por ahí.

"Es increíble", dijo el jardinero derecho de los Cerveceros, Ryan Braun, acerca de las habilidades defensivas del dominicano. "Es un don".

Pueden estar seguros de que a los pitchers les agrada tener a Gómez jugando detrás de ellos.

"Me recuerda mucho a - cuando llegué a Grandes Ligas (con los Mellizos) - y tenía a Torii Hunter como compañero", relató el derecho de los Cerveceros, Kyle Lohse. "No tiene temor de ir tras la bola y atraparla a como dé lugar. Como lanzador, es algo que valoras bastante".

Si Gómez no hiciera nada aparte de eso, sería un pelotero de impacto por la forma en que va por la pelota en los jardines, evitando carreras y salvando juegos. Ganó su primer Guante de Oro en el 2013 y finalizó en el segundo lugar entre los jardineros centrales de la Liga Nacional con 13 asistencias. De acuerdo con Fangraphs.com, solamente Simmons y el antesalista de los Orioles Manny Machado tienen métricas defensivas más altas.

Otro aspecto defensivo de Gómez que impacta a sus compañeros es su falta de miedo. Cuando tiene un batazo en su radar, esa pelota va a terminar en su guante.

Luego están esas problemáticas bardas. Sí, el dominicano se ha estrellado con varias de ellas.

"En algunas ocasiones eso le perjudica", destacó Lohse. "El año pasado hubo un par de veces en las que se estrelló contra la pared y se lastimó la rodilla o el hombro. Juega duro con cada pitcheo. No da nada por hecho. Es un deleite verlo jugar".

A pesar de ello, cuando les preguntas a los Cerveceros acerca de Gómez, la cosa no termina ahí. A ellos les encanta la defensa del quisqueyano. Y también les encanta su ofensiva.

Gómez terminó en el noveno puesto en la votación para Jugador Más Valioso por la Liga Nacional, luego de una campaña de 24 jonrones, 40 robos de base y 10 triples. Fue el único pelotero en Grandes Ligas con al menos 20 vuelacercas y 35 estafas.

Lo que a los Cerveceros también les gusta de Gómez - y de lo que los fanáticos se alimentan - es la manera en que el dominicano juega al béisbol. Su sonrisa es una presencia constante en el clubhouse, y si no es el muchacho más feliz del planeta, probablemente también entre en la conversación.

Esa clase de cosas también son importantes. En el transcurso de una larga temporada, una dosis de su entusiasmo es una forma de combatir la fatiga, el estrés de los viajes y todas esas cosas por las que un pelotero pasa.

"Esa energía se contagia", aseguró Braun. "Se divierte mucho jugando béisbol. Es un muchacho bien divertido en los vestidores. Deja que su personalidad brille y es divertido estar junto a él".

Gómez a veces se emociona tanto que provoca a sus oponentes de la manera equivocada. Por ejemplo, el ex receptor de los Bravos, Brian McCann, se enfadó tanto con lo que él consideró fanfarroneo que decidió confrontar a Gómez en el plato después de que el dominicano conectara un jonrón el año pasado.

Gómez fue suspendido por un juego por ese incidente. Para aquellos que conocen bien al dominicano, fue simplemente Gómez siendo Gómez.

"Es como un niño grande - en el buen sentido", comentó Lohse. "El muchacho disfruta ser uno de los mejores en lo que hace".

Con los Cerveceros luciendo como un equipo capaz de regresar a la postemporada, Gómez inició la jornada del martes bateando para .345 con cuatro jonrones y nueve carreras empujadas.