Jean Segura.

MILWAUKEE, Wisconsin -- El torpedero Jean Segura de los Cerveceros de Milwaukee partió rumbo a la República Dominicana tras la muerte de su hijo de nueve meses.

El dominicano de 24 años se enteró que su hijo, Janniel, murió poco después del partido que los Cerveceros perdieron 7-6 ante los Cardenales de San Luis el viernes por la noche.

La madre de Segura, que asistió al partido, le dio la noticia a varias esposas de los peloteros del equipo. Ellas a su vez le dijeron a sus maridos, que le comentaron a Segura después del último out.

El manager Ron Roenicke cerró el vestuario del equipo a la prensa tras el juego del viernes, y el piloto de los Cerveceros apareció igualmente entristecido un día después. Mantuvo el vestuario cerrado antes del partido del sábado.

"No sabía qué decirle más que darle un abrazo y decirle que aquí estamos para apoyarlo", comentó Roenicke. "La está pasando mal".

El manager dijo que el niño había estado enfermo.

"Seggy (Segura) estaba al teléfono ayer antes del juego y pensaban que (el niño) estaba bien, mejorando", dijo Roenicke. "Realmente no sé mucho más que eso".

Segura se fue de 4-1 con un doblete el viernes. Al día siguiente fue colocado en la lista de peloteros ausentes por la pérdida de un familiar. Mientras tanto el equipo convocó al jugador de cuadro dominicano Elián Herrera del Nashville de la liga Triple A.

Los peloteros acudieron a la práctica de bateo en medio de un ambiente sombrío.

"Me partió el corazón", comentó el dominicano Carlos Gómez, jardinero central de los Cerveceros. "Salgo de la ducha y lo veo llorar, así que voy y le pregunto qué es lo que pasa y me dice `mi hijo murió'. Y me desplomé ahí mismo".

La ventaja de seis juegos y medio de los Cerveceros en la División Central de la Liga Nacional se ha reducido a uno luego de acumular una racha de seis derrotas en fila, la más larga de esta temporada para ellos.

Cuando se le preguntó a Roenicke cómo respondería su equipo --que ha perdido diez de los últimos 11 encuentros-- a la noticia de Segura, titubeó.

"No lo sé", respondió. "Se adaptan muy bien. Estoy seguro que estarán bien".

Gómez tenía una idea diferente en cuanto a jugar el sábado.

"No sé, no puedo ni siquiera imaginarlo. Sentimos que todos nos queremos quedar en casa, pero es un trabajo que tenemos que terminar, venir y jugar duro", afirmó.